surge el movimiento de los sonideros en mexico
A mediados de los cincuentas, solo las grandes orquestas interpretaban la música tropical y hacían y deshacían a quien se les pusiera enfrente, también lo es que las orquestas colombianas trataron de incursionar en la radio con el Porro y, por supuesto, con otro ritmo folclórico de su patria: la Cumbia. La cual, de no ser por los artistas mencionados en capítulos anteriores: no tuvo mucha repercusión, aunque si tuvieron gran aceptación sus canciones y ritmo entre la gente humilde de México.
La razón fue muy simple: Los “Sonideros” habían hecho su aparición y se hicieron llamar así, porque se dedicaban a llevar el equipo de sonido y la música a los bailes de las colonias populares de la capital mexicana.
Fue a finales de los cincuentas cuando con un puñado de discos, una consola y dos grandes bocinas, se rentaban por unos cuantos pesos para amenizar la fiesta sabatina, en vista de que entre la gente del barrio se carecía de suficiente presupuesto para pagar un grupo de rock y mucho menos una orquesta tropicalera.
Estos hechos agradaron a quienes no poseían siquiera un “estereo” o discos, por lo que el sonidero empezó a tener cierto renombre entre los amigos de la colonia. Ya eran contratados para un baile sabatino en la casa del vecino, y de ahí bautizos, cumpleaños, bodas y en sí, todo aquello que significara una celebración.
Al empezar a adquirir pequeñas ganancias, estas fueron reinvertidas en material para la diversión, es decir, mejores discos cada vez y luego, mejor equipo de sonido y mayores aparatos para tener más alcance y público.
Lo que más tocaban los sonideros eran precisamente cumbia, como ritmo diferente y atractivo. Así empezaron a sonar en patios grandes de vecindades, talleres, bodegas, estacionamientos, hasta llegar a cerrar calles y cobrar por la entrada. La ganancia de esta forma estaba asegurada. A principios de los sesentas, había cerca de 50 sonideros en el Distrito Federal y a finales de los ochentas se registraron más de 600.
Se hicieron de renombre al tener una gran cantidad de asistentes que disfrutaban de su música, siendo los primeros y más famosos: El Peñon, Arcoiris, Sensación Tropical, y Fascinación. Pero los que dieron fama y prestigio a los sonideros fueron El Rolas y Sonido La Changa, que hacían sus reventones en la colonia El Peñon de los Baños, a la que por ellos se le conocía como “La Cumbia Chiquita” por tanta cumbia que se tocaba.
El enorme poder adquisitivo que alcanzaron estos sonideros fue tanto y de tal magnitud, que con el tiempo pudieron liberarse de la colección de discos que adquirían en México y realizaban dos viajes al mes: Uno a Colombia para comprar discos folclóricos colombianos de recién factura, con los ídolos y cantantes del momento; y otro a Estados Unidos para adquirir equipos de sonido y, ya en los setentas, equipos de luz mas actuales y sofisticados.
También entraron en contacto con otro ritmo que les llamo la atención y al que dieron pronta difusión: La Salsa, que empezó a ser difundida a finales de los sesentas y a principios de los setentas, cuyos discos adquirían en New Cork. De ahí que cuando llegaron las estrellas de la salsa por primera vez a México, el pueblo ya tenia un enorme conocimiento de su trayectoria.
Los barrios mas populosos de la capital mexicana son los creadores de esos sonidos, como el citado Peñon de los Baños, Romero Rubio, Tepito, Aragón, Tacaba, Ciudad Netzahualcoyotl, entre muchos otros.
Luego vinieron otros “sonideros” como El Maracaibo, El Caribali, El Chivo, El Diplomático, El Porfis, Sesenta y cuatro, El Guilo, Sonido Tacuba y Perla Antillana. La importancia del “sonidero” para las casas fonográficas ha sido vital por dos razones: Primero, que gracias a ellos se conserva vigente ese género musical, renovándose constantemente con artistas y discos importados, y segundo porque fomenta la promoción del disco como complemento vital en la difusión radial. Es decir, “El Sonidero” adelanta la canción que puede convertirse en éxito en la radio, mucho antes que la disquera tenga conocimiento.
Los “sonideros” se han multiplicado al verse como un gran negocio y, gracias a enormes presupuestos han surgido otra clase de “sonideros” que, a diferencia de los que suenan con cumbias, han llegado con música moderna, siendo los primeros Polymarch, que rentaba para sus eventos: casas deshabitadas, hangares o grandes bodegas, logrando crear su propio publico cautivo.
Este hecho no preocupo ni molesto a los “sonideros” cumbiamberos, pues ya trascendieron fronteras, consiguiendo un gran prestigio y abarcando más público del que pudieran imaginarse; baste comentar que en junio de 1994 realizaron su primer baile en Los Angeles, California, obteniendo un éxito impresionante al lograr reunir una asistencia de 10 mil personas, implantando así la moda popular mas allá de las fronteras mexicanas.
Fue tal el atractivo para la gente que asistía a esos bailes, que aumentaron en forma considerable las ventas de las canciones que los sonideros difundían, es por ello que desde 1978 Discos Peerless, otorgo el primer reconocimiento a los “sonideros” por ser los mayores promotores de la música tropical en general, no solamente los discos de ese
sello. Victor Nanni ejecutivo disquero de ese sello, fue quien ideo la forma de cómo se reconocería el trabajo de los “sonideros”. Primeramente se entrego un disco de oro y los primeros en recibir tal reconocimiento fueron: La Changa, Arco Iris, Fascinación, Fango, Porfis, Nuevo Mundo, Peque, América, Fajardo, África, Caracas y Casablanca.
Durante tres años fueron otorgados estos reconocimientos por parte de esta disquera, imitada después por toda la competencia, pues con la entrega de estos discos de oro, la industria fonográfica descubrió que los “sonideros” eran Buenos promotores y empezó a otorgar discos de oro también. Si eso fue una molestia para la compañía innovadora, también lo fue el hecho de que al incrementarse el precio de los discos y hacerse más difícil su venta, la entrega indiscriminada de discos de oro hizo de este valioso reconocimiento algo superficial.
Por esta razón, Nanni busco un premio que fuera único y exclusivo. Así se entero que en Colombia, había una región precolombina donde se acostumbraba celebrar fiestas zumbieras. El lugar se llama Tequendama y tomo la imagen de una figura de esa época. El Tequendama de Oro se otorga a los “sonideros” que difunden la Cumbia, música tradicional de Colombia y fue entregado por primera vez en 1981.
El año 1974 trajo a Las Cucarachas con Epocas de Sol, a los españoles Formula V con Loco casi loco y a los argentinos de Punto 6 con Chiquilina; Los Astros con Por que no fui tu amigo; Los Prados con Como no voy a Quererte y a los Terrícolas con Te juro que te amo, los norteños de El Tren sonaban con La Batalla del cinco de mayo; y a Rigo Tovar y su Costa Azul con Lamento de amor y Cuando tu cariño.
En nuestro próximo, movimiento grupero abordaremos al hombre que dejo el rock and roll para incursionar en la cumbia-rock, Rigo Tovar y su Costa Azul.







