movimiento regio-colombiano,acaso el resurgimiento de la Cumbia ?

movimiento regio-colombiano,acaso el resurgimiento de la Cumbia ?

Los Ángeles Azules regresan de una nueva gira por Argentina, con 20 recitales en dos fines de semana. Jorge Mejía, su líder, celebra los territorios conquistados y él mismo se sorprende al contar que sus discos se venden en la ex URSS y en Europa oriental. “No sé cómo llegamos ahí, aunque no hemos ido a tocar”, confiesa.En un cruce musical, Los Gedientos, Flor de piedra y otros grupos cumbieros argentinos, acaban de meter 25 mil personas en un recinto de Monterrey. “Nos encanta ir a tocar a México, nunca nos imaginamos tantos seguidores”, relata Pepo, vocalista y letrista de Los Gedes, como son más conocidos.

Identificada con las clases populares, la cumbia está en casi todos los países latinoamericanos, cada uno con su estilo. Para los estratos bajos es seña de identidad. Para los medios y altos es fiesta o rareza, pero ahí está.

Monterrey es un caso muy curioso. De allí es Celso Piña, ahí se afincó la colombiana Sonora Dinamita, es donde llegan para tocar directamente de Argentina los grupos de cumbia villera. La película Cumbia callera es una historia de amor en esa ciudad, contada a través de la música de los “barrios colombianos”, las barriadas pobres regiomontanas. “Callera es un barbarismo, sería más correcto decir callejera”, expone su director, el regio René Villarreal. Lo de callera es porque “se trata de una cultura no formal, no académica, hablan de un modo que no es educado”.

“Una hipótesis (sobre la invasión colombiana) es que en los cuarenta, cincuenta, las fiestas eran animadas por sonideros y los discos los traían de Miami, era lo más barato, y era cumbia de Colombia”, conjetura Villarreal, quien de esa forma desestima que la cumbia haya llegado por imposición del narco.

La familia Mejía, oriunda de Iztapalapa, fundó el grupo a mediados de los setenta. Jorge, el menor de los seis hermanos que lo componen, ingresó en 1980. Es el director y lleva compuestas 129 canciones, en tanto Ángeles Azules ha editado 17 discos, el primero de ellos en 1993. Opina que la cumbia “es un ritmo que nace y crece en el barrio, por lo bailable es del pueblo”.

 

 

Sobre la calidad musical, cuestionada por los puristas, dice: “Yo lo considero un gran género. Estudié en el Conservatorio Nacional de Música, en Polanco, la música se baila en todos los pueblos y esa es la cumbia”. Diferencia a “la colombiana, más alegre, de la mexicana que es más romántica”.

A su vez, la Sonora Dinamita representa la penetración de la cumbia colombiana en México. Eddie Guerra se integró en 2002 como director, pianista y compositor. Nació en San Pelayo Córdoba, en la Costa Caribe colombiana, “el mero lugar de los cumbieros”, afirma.

Recuerda a los pioneros, coterráneos como Los corraleros de Majagual o Jorge Barros. O Alfredo Gutiérrez, el rebelde del acordeón. “Piña se hace llamar así, pero ya hubo uno antes”, acota.

Expresa que es un símbolo de Colombia para el mundo y que originalmente está basada en su carácter “tri-étnico: afro en los tambores, español en el baile, y también indígena en los trajes e instrumentos como la gaita ‘e millo”. Esto último “es una flauta, hecha de un tallo acanalado de maíz de sorgo”.

A la cumbia actual la denomina “porros, que son variantes de la cumbia”. Admite que la que él hace con la Sonora “es más comercial”.

“La netamente folclórica es con tambor macho y hembra, guache (maraca grande) y caña ‘e millo”.

El fenómeno internacional de la cumbia (la Sonora Dinamita actúa en Estados Unidos y Europa) lo atribuye a que “llama al baile por lo fácil, no tiene una forma, es muy pegajosa y el ritmo ni se diga”. La música de la Sonora Dinamita también llegó al cine, en Rudo y Cursi, la comedia realizada por Carlos Cuarón y protagonizada por Gael García y Diego Luna.

 

Celso Piña, sin fecha de caducidad, se graba actualmente. Rubén Mogica es representante del acordeonista regio. “Celso está aislado en un rancho”, se excusa.

Narra que en Monterrey “pululaban los sonideros y Celso trabajaba con uno hará 30 años”. Así se metió el músico con la cumbia, y Mogica agrega que Los Corraleros de Majagual fue su “maestro virtual”. “En el movimiento regio-vallenato al principio no creía nadie… Ten en cuenta que estamos en la ciudad de la música norteña, nadamos a contracorriente”, manifiesta. Celso Piña acaba de ponerle música a la película Cumbia callera, filmada en Monterrey.

Además de países, la cumbia ha traspasado géneros. La actriz y cantante de ópera Regina Orozco se ha metido ocasionalmente en esos terrenos. Le cantó irónicamente a la Coca Cola y también lo hizo para la campaña de López Obrador. Piensa que la cumbia está en directa relación “con los ritmos cotidianos, lleva a la tierra, a la raza”. “No es fácil, hay gente que quiere hacer cumbia pero se queda por la mitad, tiene muy buenos intérpretes”.

Para Alejandro Otaola, guitarrista de Santa Sabina y La barranca, la cumbia ofrece en Latinoamérica “su relación con la parte negra, pero a diferencia de por ejemplo el blues, es mucho más festiva, y ahí se nota lo latino, es muy alegre y muy viva y eso caracteriza a nuestros pueblos, llenos de sol, de luz”.

También está la cumbia tepiteña. Roberto Martínez, presidente de la Fraternidad de Sonideros, explica que “las gaitas y otros ritmos, son muy rápidos, entonces les bajábamos la revolución para que sonara más lento y se pudiera bailar”.

“Traíamos una tornamesa de Inglaterra, Garrard 88, y lo hacíamos con un trompo que fabricábamos con una lima”, explica. También la llama “la cumbia de a brinquito”, por la forma de bailarla.

El bajista Poncho Figueroa viene del rock, que con su grupo Pare de sufrir hacen covers en cumbia y hip-hop. Opina que “hay una revaloración de la cumbia, es un ritmo bastante fusionable con funk, con rock, y creo que apenas viene un furor para que sea un ritmo ya más preponderante”.

El hecho de bajarle la revolución a las canciones, lo ve como un estilo de pertenencia social, de música de la calle. “Es una música muy chema, la gente que consume pvc o solventes, escucha lenta la cumbia y se puede identificar con ese estado de conciencia, yo creo”.

¿Suena distorsionada? “No siempre -contesta Poncho. Es un proceso complejo, que de hecho es el sonido que nosotros buscamos, pero nos falta bastante”.

Posted in Noticias Gruperas on May 13th, 2008 by RealSolarium   

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