celso piña icono del vallenato en mexico

celso piña icono del vallenato en mexico

Zacatecas.- Icono de la cultura popular del norte del país, Celso Piña, el llamado “Rebelde del acordeón”, cumple un cuarto de siglo de trayectoria artística sin la “estrellitis” de muchos que tras alcanzar un mediano éxito con el público se elevan al firmamento y se vuelven intocables para su público.

De florido lenguaje, Celso es todo un personaje que cautivó a los zacatecanos no sólo por su música sino por su sencillez y cercanía con “la raza”, a la que escucha, atiende y complace, lo mismo firmando autógrafos que posando para la foto del recuerdo.

Entrevistado en el hotel que lo hospedó para su participación en el XXII Festival Cultural Zacatecas, Celso es amable, ocurrente, dicharachero e irreverente.

Recordó que en realidad no cumple 25 años de trayectoria, pues inició antes, pero le gusta la idea del cuarto de siglo y con ese propósito ha preparado un disco especial en el que estará acompañado por artistas de diferentes géneros como Eugenia León, Aleks Syntek y Benny Ibarra, entre otros.

Se trata, explicó a los medios, de un capricho, un gusto que se ha querido dar con sus amigos, que por supuesto han escogido los temas a su gusto, a fin de que se sientan cómodos con su trabajo.

Ese trabajo, al que define fundamentalmente como cumbiambero, pues, aseguró, son sus raíces, aunque está de lleno en el vallenato, donde se ha convertido en un icono, aunque sea un género eminentemente colombiano.

“Yo comencé -recordó- escuchando a los sonideros, luego llegó a Monterrey gente como los Corraleros del Majagual y Alfredo Gutiérrez”, quien fue uno de sus primeros maestros “virtuales”.

A él le gustaba esa música, pero también escuchaba a The Beatles, lo cual lo ponía en constante conflicto, dado que una cosa no empataba por la otra.

Así pasó un tiempo y mientras compartía su tiempo entre ambas músicas, comenzaba a practicar en un viejo acordeoncito, en el que empezó a sacar notas y luego armonías que le fueron dando la pauta para decidirse por el instrumento.

Por fin se inclinó por la cumbia colombiana y en una fiesta, por casualidad, hace su debut gracias a que se fue la luz y él se convierte en el único que puede tocar.

Su éxito es tal que comienza a difundirse y a ser contratado para presentaciones, donde su acordeón, el cual practica sin cesar entre 1972 y 1980, lo saca del anonimato.

Con cierta nostalgia, pero también con el orgullo de quien ha trabajado duro por lo que tiene, Celso recordó que él no tenía estudios, que su trabajo era como afanador en un hospital, de donde la música lo saca para lanzarlo de manera definitiva al estrellato que hoy ostenta.

Su primer disco llegó en 1980, ya con el estilo que le había ido modelando gente como Alejo Durán y Andrés Landero.

Son años de picar piedra, pero con mucho éxito pues pasa de ser moda en su natal Monterrey a un icono del vallenato, que propicia toda una subcultura, con la forma de bailar, vestir, y hasta de ser del regiomontano.

En esos años, reconoció, se da cuenta que la cumbia colombiana y el vallenato refinado, como la puya, no son del todo comprendidos aquí y emprende la adaptación intencional de esta música al ambiente mexicano, logrando su “boom” definitivo.

Grabamos entonces temas como “Y nos dieron las 10″, “Macondo”, dedicado a Gabriel García Márquez, y “la aceptación es inmediata”, comentó.

No obstante el éxito que tiene dentro y fuera del país, donde es conocido por el gran ambiente que desata, Celso sostuvo que ni siquiera es que sea muy bueno con el acordeón, la diferencia, afirmó, es que él lo hace de corazón.

Y es que Celso no cree en esos músicos estirados que llegan, se suben a su pedestal, tocan por nota y se retiran huyendo del contacto con la gente; por el contrario, dijo, es esa vibra la que lo mantiene con tanto ímpetu donde quiera que se presenta.

Bromista, lleno de ocurrencias, Piña rechazó que el mote del “Rebelde del acordeón” tenga que ver con posturas políticas, a él lo que le importa es la música y en ese sentido sí lo es, pues no acepta imposiciones en la forma de hacer lo suyo.

Sobre la censura de que fue objeto una de sus canciones que hacían alusión al tema cubano, destacó que fue una situación con la empresa disquera pero que cuando se presenta en vivo no tiene problema alguno.

Entre anécdota y anécdota, Celso fue inquirido respecto a su ausencia del Festival de Vallenato que se celebra en Colombia, y al que asisten los mejores exponentes del género.

Al respecto, afirmó que no se trata, como han dicho, de que él rehuya presentarse, de hecho, comentó, lo han invitado en diversas ocasiones, pero por alguna razón el momento no se ha concretado.

“No hay ningún temor de compartir el escenario con las leyendas colombianas, por el contrario, mucha emoción de poder hacerlo”, ya que para él no es una competencia sino una oportunidad de compartir su propuesta.

Siempre sonriente y dicharachero, Celso se retiró a preparar su concierto de la víspera en la Plaza de Armas, donde miles de personas se concentraron para gozar y bailar al ritmo de su música y de su propuesta con Pato, de la agrupación Control Machete, con quien compartió el escenario.

Notimex

Posted in Noticias Gruperas on Mar 22nd, 2008 by RealSolarium   

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